Constitución global vs Constitución nacional

La “Constitución global”: ¿Cuál es la posibilidad real de constituciones civiles en un mundo global?

Texto: TEUBNER, Gunther. “La constitucionalización de la sociedad global”. El derecho como sistema autopoiético de la sociedad global. Bogota: Universidad Externado de Colombia. 2005.

Reseña de Juan Camilo Villegas Puerto

Los actuales, pero no tan nuevos procesos de globalización –procesos “policéntricos” que  logran consolidar espacios autónomos en los ámbitos regional y global- presentan una nueva cuestión jurídica: la posibilidad de construcción o consolidación de una Constitución global que responda a las exigencias de un mundo globalizado, lo cual, de concretarse, implicaría la revisión de los postulados con los que se ha trabajado en el campo de la teoría jurídica especialmente en los que respecta a la relación entre constitución y Nación, debido a que, para que sea posible dicha constitución global es necesaria la combinación de constituciones tradicionales y “constituciones civiles”.

Dos preguntas surgen: ¿qué son las constituciones civiles? y ¿de dónde surgen tales constituciones?

Es posible tratar la constitución como un fenómeno bipolar en el que se hacen presentes distintas fuerzas y pretensiones. Uno de los polos es la interpretación de la constitución como fenómeno meramente político, es decir institucionalista –visión muy cercana a la teoría pura del derecho de kelsen, en cuanto ve el derecho como fenómeno meramente normativo y cerrado; y en contraposición –aunque no en sentido de rivalidad-, encontramos la visión de constitución como la formación de lo social desde lo social.

Al pasar estas interpretaciones al campo de lo global encontramos que la tendencia dominante es la visión política -meramente institucionalista- que pretende que el proceso de constitucionalización mundial se produzca sólo a partir de la convergencia de las instituciones político-estatales por medio de relaciones internacionales reguladas en el derecho internacional. Lo relevante allí es que la relación intrínseca entre constitución y Nación; es decir, la aparente imposibilidad de concebir una constitución desligada de lo estatal, en otras palabras una constitución que no esté referida a una nación, lo cual niega la posibilidad misma de un acercamiento a una constitución realmente global, porque ello tiende a desconocer la multiplicidad de subsistemas autónomos de la sociedad mundial y trata de encajarlos arbitrariamente en las construcciones lógico-racionales de los Estados nación.

Teubner no propone el desconocimiento de las constituciones estatales, es decir las referidas a las naciones, sino un proceso paulatino de integración entre éstas y las “constituciones civiles” que responden a los procesos generados en el interior de los subsistemas sociales presentes en las sociedades. Sin embargo, el simple hecho de plantearnos la posibilidad de reconocer las “constituciones civiles” para el desarrollo posterior de una constitución global, presenta varios derroteros a ser analizados. Inicialmente tendríamos que romper con la concepción kelseniana acerca de la formación y generación del derecho a través de patrones únicamente normativos, porque esto no podría ser aplicado a las constituciones civiles que responden a procesos generados en diversos subsistemas sociales.

Ahora bien, el sociólogo norteamericano David Sciulli (Theory of societal constitutionalism) propone a partir “del dilema de los procesos de racionalización de la edad moderna analizado en profundidad por Max Weber” el análisis de cuatro “fuerzas” que se oponen o se opondrían a la consolidación de la constitución global. Estas fuerzas se manifiestan en impulsos:

“1. Fragmentación de las lógicas de acción, con las consecuencias de diferenciación exacerbada, pluralización y cierre recíproco de esferas de sentido separadas[i]”es decir que cada circulo (ámbitos de acción social) mantiene y genera una lógica distinta que lo separa de los otros círculos sociales.

“2. Carácter dominante del cálculo instrumental en cuanto única racionalidad que halla reconocimiento por encima de los distintos ámbitos”[ii]

“3. Sustitución global de la coordinación informal por organización burocrática: en todos los ámbitos vitales se extienden cada vez más organizaciones formales, estructuradas jerárquicamente y provistas de conocimientos expertos como titulares de la racionalidad formal”[iii].

“4. Progresivo encerramiento en las “cáscaras de servidumbre del futuro”: especialmente fuera de la política, en los distintos ámbitos sociales aumenta la organización formal de la acción, cuyas consecuencias conducen a una orientación completa del individuo con base en reglas”[iv].

Es posible que se refiera a la consolidación del poder que ejercen organizaciones económicas que influencian efectivamente la esfera política global por medio de presiones económicas o por el simple desarrollo de sus actividades –recordemos la organización política planteada por Negri según la cual en la etapa globalizada de la modernidad se combinan las formas perversas de gobierno (tiranía, oligarquía y anarquía)-. Podríamos poner como ejemplo a las compañías explotación petrolera en la escena política del mundo árabe.

Estos cuatro impulsos presentes en la (pos)modernidad tienden a generar un orden social autoritario, pero el mismo Sciulli identifica en el constitucionalismo social una dinámica que ha evitado y podría seguir evitando el devenir de un orden social autoritario. Las sociedades constitucionalizadas presentan formas organizativas colegiadas gremiales o semigremiales – collegial formations-, que adquieren importancia porque al interior de las mismas y a través de procesos deliberativos hay una producción normativa no racional, y es a través de éstos collegial formations que se institucionalizarian normativamente las constituciones civiles.

Desde el punto de vista de la democracia deliberativa, la aceptación de la autonomía, la institucionalización y la legitimación pública de las organizaciones no estatales implica verlas como agentes sociales nacionales e internacionales capaces de generar ordenamientos no racionales que harían parte del conglomerado de subsistemas sociales a tener en cuenta en la construcción de la constitución global, pero para que sea posible pensar en la influencia internacional de estas organizaciones es necesario brindarles las correspondientes garantías políticas y la consecuente protección jurídica en al ámbito nacional o internacional según su correspondiente espectro de acción, para que a su interior se puedan seguir dando los procesos deliberativos y productivos de normas no racionales que los caracteriza.

De lo que se trata aquí es de institucionalizar y fortalecer los subsistemas de acción para que de esta manera se eviten tendencias de dominación de un subsistema sobre otro o sobre el conglomerado de ellos, por ejemplo de la esfera de lo técnico sobre lo cultural ó de lo económico sobre lo político. Esta aspiración sólo se puede concretar si se garantizan espacios institucionales de reflexión social autónomos.

La idea de las constituciones civiles nos puede parecer errónea o un poco difícil de concebir debido a nuestro pensamiento  ligado al proceso de modernización, pero el contexto global actual nos permite identificar una multiplicidad de rangos de normas y formas sociales. Para Teubner, “donde quiera que se desarrollen sectores sociales autónomos, simultáneamente se configuran mecanismos autónomos de producción jurídica que se hallan en una distancia relativa respecto de la política”[v]. Para ello es bueno recordar que actualmente la producción dominante de derecho –norma- se da en las periferias del derecho, en las fronteras con otros subsistemas como la economía, la política, la producción intelectual, etc. Sin embargo, no es prudente  comprender cada construcción “normativa” social como constitucionalizada debido a que es necesario delimitar las características de estas constituciones civiles para que no se malentienda el alcance de la idea misma.

Las características que le otorga el análisis realizado por Gunther Teubner a las constituciones civiles parten de las constituciones políticas de la tradición nacional estatal que sirven como modelo histórico para la caracterización de las constituciones civiles. Estas características son:

“Acoplamiento estructural subsistema derecho”. Las constituciones civiles deben ser entendidas como tales cuando logren acoplar el proceso social que da origen a su correspondiente subsistema autónomo con el ordenamiento jurídico, de tal manera que su proceso social y su proceso jurídico se complementen y se limiten de manera reciproca, tal como pasa en las constituciones de los estados nacionales.

“Jerarquía normativa” en la que es posible identificar –al igual que en el modelo histórico- unas normas que tienen el carácter de “constitucionales” o primarias que remiten a una génesis del ordenamiento además de direccionar el comportamiento en general y unas normas secundarias que explicarían la creación de derecho después de la génesis del mismo.

Considero difícil, aun en espacios como las esferas de aprendizaje del derecho en la universidad e incluso en nuestro ambiente como individuos sociales, el identificar los subsistemas de acción realmente autónomos que son descritos por Gunther Teubner, los cuales son los encargados de generar los procesos de construcción deliberativa y producción normativa no racional –collegial formations-, procesos organizativos que son las pautas iniciales para la concepción de las constituciones civiles; lo que si es claro, es la necesidad de acercamiento a la construcción de una constitución global, como la descrita por el mismo Teubner, en donde converjan las constituciones tradicionales y las constituciones civiles como manera de aglutinar y reconocer los procesos generados en las sociedades, sin necesidad de que dichos procesos sean estatalizados o mediados por las naciones o por intereses privados ajenos.

En el texto Gunther Teubner propone como ejemplo de constitución civil en formación a la Internet, la cual debe ser  entendida como una comunidad con reglas y productora de derechos.

Analizando el planteamiento de manera similar al ejemplo de la Internet, pero trasladándolo a la sociedad colombiana, es difícil identificar subsistemas sociales con un grado tal de autonomía respecto del ordenamiento jurídico tradicional que no sean formas organizativas que se plantean como paralelas al poder estatal.




[i] TEUBNER, Gunther. “La constitucionalización de la sociedad global”. El derecho como sistema autopoiético de la sociedad global. Bogota: Universidad Externado de Colombia. 2005. p. 80

[ii] Ibíd.

[iii] Op. cit. p. 81

[iv] Ibíd.

[v] Op. cit. 90

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